Estaba tan contenta que me dieron ganas de hacer travesuras. Me puse mis gafas de sol rockeras y mi tirachinas. ¡Soy la más mala del pueblo!
Volví al ayuntamiento para fastidiar un poco a la odiosa de Estrella. Si no estuviera detrás del mostrador no pararía de darle con la red o con la hacha.

Por culpa de la cobarde de Estrella me quedé con ganas de enfadar a alguien. Busqué a algún vecino cualquiera (que no fuera la Marina) para pegarle.







